Verde, gris. Naturaleza y cemento se unen cómplices del lugar. Llegan hasta los límites. Sin confusión. El paisaje es peculiar. Cantos de pájaros y arroyos con peces se mezclan con voces, vehículos y otros motores.
Todo es real.
Nota: Los textos a pie de foto está redactados en 2001, con motivo de la publicación del libro Eibar, ciudad taller.